Yo sé que "la mentira nunca es buena, mata al alma y la envenena". Pero cuando uno logra dominar esa arma de doble filo, es simplemente un placer exquisito ver a cuántos puede uno engañar.Procuro decir la verdad, y si ésta es desagradable, procuro también buscar la manera de comunicarla causando el mínimo daño al oyente.
Considero propio hacerlo así porque siento tener en cuenta la sensibilidad de la otra persona.Realmente uno nunca sabe cómo pueden reaccionar los otros. Es mejor evitar malentendidos. Hay personas que creen que es mejor soltar su opinión a tajadas (a veces hasta parece una crítica destructiva).
Yo prefiero el otro método porque no me gusta lastimar a las personas, menos con cosas tan lindas como las palabras(especialmente las mías). Considero injustificable la familiaridad y la "confianza" como razón para decir la verdad cruda. Eso déjenlo para debates y los necios.
Yo no soy necia. Tampoco soy loca, bipolar, maniática, histérica.
"Lie and deny. Sistematically" fue un "consejo" que me dio alguien alguna vez. Pero creo que funciona mejor en ciertas situaciones. Como las de la comida.
La semana pasada, después de mi actividad recreacional, fui a "cenar". Yo tenía hambre en una forma casi ridícula.Había comido a la 1 de la tarde, faltaba un cuarto para las 10, y no había tenido "refrigerio". Ergo, I WAS FUCKING STARVING.
Así que pido mi "cena". Cuando ésta llega, se veía bien, olía bien y sabía...uuuuhhh...ASQUEROSA. Cada bocado, cada mordida era una bocanada de cebo viejo taponeando mis papilas gustativas. Asco. Desagradable.
Supongo que la mesera me escuchó quejar y fue a preguntarme que si no me había gustado la comida. Muy escueta y tímidamente le dije que no me habían gustado mucho, que tenían "un sabor extraño", pero que quizás era porque estaba un poco fría. Punto. Seguí en mi rollo y al poco rato llega la mujer que supuse era la "chef" y me dice en tono reclamón de sorpresa: "¿!Qué no te gustaron las tapas!?". Y mi acompañante, con una gracia inigualable, dice mientras se jamba la 4ta tapa: "Dice que le supieron a carnitas viejas". Geez...thanks man.
¿A dónde me muevo? Después de soltar una risita y controlar el mínimo enojo. Procedí a explicar a la señora que seguramente el problema con sus tapas era yo, puesto que la persona que iba conmigo disfrutó de los copiosos (sarcasmo) 5 panecitos. Así que decidí pedir unas tapas vegetarianas. En este punto, mi hambre había bajado a más de la mitad. Yo sólo había comido 1 asqueroso panecito.
Llegaron pues las otras, que en cuanto las vi, tenían la PEOR presentación del mundo. Eran champiñones ¿molidos? ¿licuados? ¿hechos mousse? Yo no sé, pero eso parecía un cerotito. Y era color cerotito. Y sabían exactamente igual (a cerotito) a las tapas anteriores.Y fue así, con el mayor asco que me ha prendido y con la más pura hipocresía que jamás he mostrado a cualquier alimento, que comí sólo 3 de los panes con cerote. Los otros 2 hice que se los tragara la otra persona.
Me limpié la boca, los dedos, y bebí de un solo trago mi naranjada (sí, naranjada. Le doy un descanso a la cerveza). Cuando se llevaron el plato, me preguntaron que si éstas sí me habían gustado, tratando de enjuagar el mal sabor de boca con saliva, dije:"¡Ay síiiii! ¡Mucho mejor éstas que las otras! ¡Prefiero lo vegetariano!". Lies, lies, lies, lies, dirty, horrible, lies. La única ocasión en laque preferiría el vegetariano es cuando la carne está en pésimo estado (las tapas que pedí primero eran de camarón, el camarónyo tenemos una hermosa relación desde hace algunos años). En fin, pagamos, nos fuimos, y me dijeron una que otra verdad.
Sé que ésto probablemente haga que la gente dude de mí cuando realmente les diga la verdad y que les cueste más trabajo confiar en mí. Pero yo también confío en ellos, y ¡sorpresa! me llevo igual de grandes decepciones como ellos se las llevan de mí.
Mentí, en algo tan simple como la comida. Mentí porque me pareció ridículo decirle OTRA VEZ a la chef que sus tapas de champiñón sabían "a carnitas viejas". Disculpen, pero dejar de fumar me ha despejado la nariz y el paladar.
Tengo voz fuerte no para disparar verdades, sino para que me entiendan.
Y tengo ojos bonitos no para que los vean, sino para que los lean.