Thursday, May 26, 2011

La patata no se puede poseer.

Los 3 últimos meses han sido caóticos.

He tenido mis cumbres, que sólo tienen unos milímetros para apenas pisar, y por lógica, rápido me desplomo hasta el valle. Y los valles son muuuuuuuuy largos, y hay que caminarlos hasta subir la próxima montaña de cumbre estrecha.

Pero el lugar en el que me encuentro ahora es diferente. Estoy en un crucero de necedad, orgullo y soledad. Dice la gente que se tiene que luchar por lo que se quiere hasta conseguirlo. Eso me recuerda un poco a la constitución gringa, todos pueden perseguir la felicidad pero, ¿realmente la alcanzan? ¿o es que alcanzan apenas una colita de felicidad y con eso se conforman? No sé.

Tengo yo frases que me encanta decir, como "cuando te toca, ni aunque te quites; y si no te toca, ni aunque te pongas". En este momento siento que no me toca, ni aunque me ponga, levante la mano y grite como niño de primaria "YO, YO, YO, YOOOOO MAESTROOOO, YOOOOO". El "maestro" simplemente dice que NO.
Y me emputa. Me rete emputa. Le ruego y le ruego al maestro que me de una oportunidad de contestar esa pregunta que no me dejó contestar antes, y nomás me hace taruga.
Me confunde y me hace dudar si realmente quiero demostrarle algo. Me hace dudar no de lo que sé, sino de las ganas que tengo de probarle al mundo que sé algo más que los demás. No por arrogancia, sino porque, chingauuu...¡YA ME TOCA, COÑO!

A veces pienso que eso hasta parece egoísta.

Estoy muy consciente que por cada 4 defectos tengo 1 virtud, pero ¡aaaaaaah que virtudes las mías! Las personas que están conmigo viven muchas desgracias, pero cuando tienen la fortuna que yo les de una dicha, esa dicha opaca todo lo malo que yo
pueda causar. Es a veces una carga muy pesada. Y son contadas las veces que lo he advertido a las personas. 2 veces, de hecho. Una por persona.

Una de esas personas decidió aventarse. La otra, como decimos acá, "se echó pa'tras".
Ese asunto en particular es el que me trae a mi crucero. Porque a veces parece que quiere aventarse de nuevo, pero igual, vuelve pa'tras.
A menudo digo que no me gusta obligar a las personas a que estén conmigo. Y creo que nunca lo he hecho. Todos vienen y se van por convicción propia. Pero sí le pido al de arriba que nunca me los quite, que me los de así como yo los quiero, como yo lo pido.
No me había dado cuenta de la gran contradicción que eso representa.
Los demás verán que nunca les pido que se queden, pero jamás verán que lloro como magdalena cuando se van. Todos son "patatas" y es como dice Homero J. Simpson : "¿TU patata? La patata no se puede poseer..." No puedo poseer las patatas.
No importa lo mucho que las quiera conmigo. Las patatas deben de ser libres.

Pero ahora que lo pienso; sí, no puedo obligar y NUNCA obligaré a alguien a que se quede conmigo. Pero, PEEEEERO, sí puedo preguntarles qué es lo que quieren, y eso, incluye preguntarles si se quieren quedar conmigo.

Friday, May 20, 2011

Pre-maternal

Hace 8 meses ya que decidí empezar con esta cosa.
La verdad es que no encuentro el momento para que se acabe.
Esta experiencia de "maternidad" ha sido verdaderamente extenuante. No sólo por la cuestión del doble trabajo, sino porque tampoco cambié mucho mi modus vivendi.
Seguí tomando, fumando y dejé de fumar. Sólo me preocupé por cumplir lo más mínimo.
Ahora, ya se me hace laaaaaarga la espera, para poder 'ora sí que dar el último empujón. Uno más y ya.

Pero imaginen, cargar con ese bulto por ya 8 meses. Ya no es una simple bola. Ahora tiene piernas, brazos, pide moverse y que se le preste la atención necesaria, y más que necesaria, la atención debida, la justa, la que se merece.
Aunque piense que los que me echaron esta semillita no merecen ni la mitad de mi tiempo. Es más, ni un pedo se merecen.

Sin embargo, supongo que así es como deben de pasar las cosas. Uno no sabe qué le va a salir, y aunque hayas leído tooodos los libros al respecto, en cuanto estés ahí, frente a frente, teniendo que poner en práctica lo que sabes (lo que sabes en teoría, claro está). No es lo mismo. Ahora sí, si lo echas a perder, no hay vuelta atrás.

Ésto no es algo que yo quisiera hacer. Realmente haberme involucrado en todo este proceso de enseñanza me hace desear no volver a enseñar jamás. Es pesado, es tedioso, cansado; pero no por eso he de hacerlo mal.

Yo sola, con muy poco esfuerzo, me he creado una reputación. Ya sé, ya sé, eso suena muy pomposo y jactancioso, pero es cierto. No me ha costado trabajo, he sabido controlar el exterior para poder dejar que el interior sea un completo desmadre. Y es gracias a eso que las personas tienen cierto concepto de mí.

Pero, siendo fiel a lo que siempre he sido, un "mono loco y extraño", he de sacar esto, lo he de terminar, y espero (como sucedió la última vez) sorprender a más de uno y dejar orgulloso a sólo uno.

Así es, el sábado 28 presento un cochino examen para un cochino diplomado. La comparación con la maternidad fue algo que surgió hoy. Me pareció adecuada cuando me la señalaron. Porque efectivamente, llevo 8 meses cargando el bulto adentro. Tuve que leer montón de cosas para saber a qué me iba a enfrentar en el momento final, y todas esas cosas se te olvidan justo a la hora de los trancazos. Como siempre.

Pero ahí va la cosa. Y ese día, no importa que nos pongamos a parir chayotes, los vamos a sacar porque los vamos a sacar. Puedo decir que el cursillo es como mi hijo porque realmente a mí me ha costado, ha sido mi tiempo, ha sido mi dinero, mis desveladas, mis salidas temprano, y también me dio la oportunidad de conocer a personas increíbles. Una de ellas en especial. Alguien con quien simplemente congenié tan bien, que ahora me trepo con ella al "stage" cada vez que su banda va a tocar.

Durante este tiempo de "embarazo" viví meses increíbles, y dejé entrar a gente nueva a mi vida. Pero no todo es miel sobre hojuelas, están también los malos meses, los meses del final, en los que algunas de las personas que entraron simplemente tienen que salir. Y no porque no los quiera dentro, sino porque no se quisieron quedar.

Wednesday, July 28, 2010

Así pasó.


Es completamente imposible de creer que alguien como ella pueda exhibir lo que piensa. Iba yo pensado en eso, cosa más abstracta que perturba mi albedrío, cuando entonces me obligué a no querer saber más del asunto. Mi habilidad para preocuparme (recientemente adquirida) amenazaba mi bienestar mental.

Su relación con él parecía buena, era su pequeña burbuja de "felicidad", no se iba de su lado porque la verdad no quería buscar otra burbuja. Y aún así, de cierto modo, toda esa "abundancia de felicidad" le parecía abominable.

Escribir todo esto que ella me decía, no es digamos la mejor actividad que tenía que hacer, pero consideré conveniente hacerlo. Me gustaría reír más tarde.

Ella intentaba evacuar de su cerebro toda esa porquería que tanto la atormentaba, eso era la verdad, y era más que evidente.

Ese día la llevé a que tomaramos un café. Parecía que iba a llover, eso creo que fue como un incentivo para que me soltara toda la sopa. Porque la verdad, estaba yo muy intrigada.

No se sentía esclava de aquél energúmeno, creo que eso era bueno, pero entonces...¿por qué no quería dejarlo? ¿o es que en realidad no podía? Bastante OBVIO creo yo.

Lindo monstruo era ese mi adversario. Lidiar con locos y sufridos es la verdad, mi diversión. Simplemente no podía privarme de semejante deleite, así que hice aflorara la paciencia constante.

Encontraba yo el desquicio de esta mujer, que para ventura o desventura mía, es mi amiga. Pero bueno. Yo encontraba su desquicio sumamente delicioso. Y ella sola comenzó a conducir la conversación, que extrañamente, empezaba a hacerme feliz.

Lo que me platicaba, hasta este momento, no era nada que pudera ser considerado como gravísimo, los segundos comenzaron a parecer siglos.
Durante el tiempo que estuve con ella no nos reímos para nada.

Sólo se enredaba el cabello entre los dedos, ya tenía rato haciéndolo...me desesperaba. Prendo mi cigarro. Me siento contrarreloj.

Hubo un momento en el que pensé que todo iba a ser como antes, porque comenzó a hablar de los asuntos políticos-religiosos que se discuten a diario en su familia, y yo...yo...yo queriéndo correr a la calle.

Y mi cigarrillo se acababa, tenía que prender otro. Y así seguía. Uno más, otra falla en su relación.

Ya no me sentía muy cómoda saboreando sus pesares, mi interés en ellos huyó con el último sorbo a mi café. Y ella, ella seguía hablando de aquél payaso, al que yo cada vez encontraba más funesto. Ya no encontraba explicación alguna a su extraña y retorcida vida. Y en esa luz, que cada vez se hacía más tenue, decidí alejarme del espejo y largarme hacia mi cama.

Sunday, May 16, 2010

La despedida más triste de mi vida tuvo lugar en un carro.

Con cielo nublado y apenas empezando a caer la lluvia. Un poco después de la media noche.

Sé que no será algo definitivo, pero de todos modos marca así como que un gran paso.

Qué curioso que cuando por fin encuentra uno a alguien con quien en verdad estamos a gusto, siempre uno se tiene que ir primero; ya sea por x cosa, que se cambien de casa, estado, escuela, o simplemente que uno se muera primero que el otro.