Hace 8 meses ya que decidí empezar con esta cosa.
La verdad es que no encuentro el momento para que se acabe.
Esta experiencia de "maternidad" ha sido verdaderamente extenuante. No sólo por la cuestión del doble trabajo, sino porque tampoco cambié mucho mi modus vivendi.
Seguí tomando, fumando y dejé de fumar. Sólo me preocupé por cumplir lo más mínimo.
Ahora, ya se me hace laaaaaarga la espera, para poder 'ora sí que dar el último empujón. Uno más y ya.
Pero imaginen, cargar con ese bulto por ya 8 meses. Ya no es una simple bola. Ahora tiene piernas, brazos, pide moverse y que se le preste la atención necesaria, y más que necesaria, la atención debida, la justa, la que se merece.
Aunque piense que los que me echaron esta semillita no merecen ni la mitad de mi tiempo. Es más, ni un pedo se merecen.
Sin embargo, supongo que así es como deben de pasar las cosas. Uno no sabe qué le va a salir, y aunque hayas leído tooodos los libros al respecto, en cuanto estés ahí, frente a frente, teniendo que poner en práctica lo que sabes (lo que sabes en teoría, claro está). No es lo mismo. Ahora sí, si lo echas a perder, no hay vuelta atrás.
Ésto no es algo que yo quisiera hacer. Realmente haberme involucrado en todo este proceso de enseñanza me hace desear no volver a enseñar jamás. Es pesado, es tedioso, cansado; pero no por eso he de hacerlo mal.
Yo sola, con muy poco esfuerzo, me he creado una reputación. Ya sé, ya sé, eso suena muy pomposo y jactancioso, pero es cierto. No me ha costado trabajo, he sabido controlar el exterior para poder dejar que el interior sea un completo desmadre. Y es gracias a eso que las personas tienen cierto concepto de mí.
Pero, siendo fiel a lo que siempre he sido, un "mono loco y extraño", he de sacar esto, lo he de terminar, y espero (como sucedió la última vez) sorprender a más de uno y dejar orgulloso a sólo uno.
Así es, el sábado 28 presento un cochino examen para un cochino diplomado. La comparación con la maternidad fue algo que surgió hoy. Me pareció adecuada cuando me la señalaron. Porque efectivamente, llevo 8 meses cargando el bulto adentro. Tuve que leer montón de cosas para saber a qué me iba a enfrentar en el momento final, y todas esas cosas se te olvidan justo a la hora de los trancazos. Como siempre.
Pero ahí va la cosa. Y ese día, no importa que nos pongamos a parir chayotes, los vamos a sacar porque los vamos a sacar. Puedo decir que el cursillo es como mi hijo porque realmente a mí me ha costado, ha sido mi tiempo, ha sido mi dinero, mis desveladas, mis salidas temprano, y también me dio la oportunidad de conocer a personas increíbles. Una de ellas en especial. Alguien con quien simplemente congenié tan bien, que ahora me trepo con ella al "stage" cada vez que su banda va a tocar.
Durante este tiempo de "embarazo" viví meses increíbles, y dejé entrar a gente nueva a mi vida. Pero no todo es miel sobre hojuelas, están también los malos meses, los meses del final, en los que algunas de las personas que entraron simplemente tienen que salir. Y no porque no los quiera dentro, sino porque no se quisieron quedar.