Thursday, August 11, 2011

Scar tissue that I wish you saw, sarcastic Mr. Know-it-all

"Let it go..." y "move forward." fueron los consejos que escuché el día de hoy.
No para mí, lo supe mientras involuntariamente invadí la privacidad de alguien
que seguramente tuvo un "heart break".

Cuando se trata del corazón, "let it go" y "move forward" son las palabras más inútiles que le pueden decir a uno.

Obviamente quien lo dice no tiene ni la más mínima idea. Porque ya todos sabemos que es más fácil decirlo que hacerlo. Esos que lo dicen alguna vez también han estado en la calle de la amargura por algún desengaño de amor. Todo apesta y nada parece estar bien. Es tan difícil encontrar la salida, un pedazo de algo para poder asirse. NADA.

Contrariamente a lo que piensen las personas, el tiempo tampoco lo cura todo. Quedan marcas, cicatrices, heridas de guerra. Unas más grandes y profundas que otras, que lastiman una que otra vez cuando hace mucho frío o se les aplica una gran presión. Existen también las pequeñas, que sólo quedan ahí para ser testigos de algo que pasó, nunca se nos va a olvidar cómo fue que obtuvimos ese recuerdo en la piel, aunque haya sido la mustia mordida de un hamster. Ahí está, no duele como las otras, pero está ahí.

Lo que hace el padre Tiempo es sólo atenuar y adormecer, pero nunca hará que se vayan. Y olvidar es algo muy feo. Olvidar hace que la memoria pierda sentido. ¿De qué sirve tener capacidad para recordar si voluntariamente queremos olvidar nuestras propias experiencias? Por más dolorosas que sean.

Todo eso va a nuestro conocimiento empírico. Yo preferiría que la ciencia se preocupara por buscar una cura para el mal de amores que una para el cáncer. La muerte del corazón en vida es la peor de todas. Y eso lo dice Oscar Wilde, y si él lo dice entonces debe de ser cierto. Además, todos hemos de morir. Eso es una constante invariable. Y es como dicen en Stranger than Fiction: "You will absolutely die. Even if you avoid this death, another will find you."
Así que, si me preguntan a mí, prefiero vivir sin el dolor y angustia del corazón roto, pues de todos modos mi cuerpo ha de sucumbir a algo.

Justo ahora recuerdo una canción que a la gente le encantaba que yo cantara cuando era niña, hablaba sobre un gato que se quedó sin gata y dice algo como: "...para curar el mal de amores, dijeron los doctores que no había salvación..." even then they were right...oh sí, es la canción del gato viudo, creo.

Una forma interesante de ver esto, creo, es intentar darle un matiz científico. Después de todo, no somos más que una mezcla de 13 elementos de la tabla periódica. Podemos tomar cada relación fallida o desamor como un pequeño experimento con las substancias que navegan felizmente en nuestro cuerpo. Si mezclamos mal los componentes, pues obvio vamos a tener un resultado catastrófico, ensuciador, asquerosón en el laboratorio. O quizás no son los componentes el problema. Medimos bien las cantidades, quizás lo que arruina todo el experimento es que no teníamos el equipo adecuado para manejar el experimento completo. Fuimos descuidados en nuestra protección y nos cayó sosa cáustica y ahora llevamos una cicatriz muy fea como recuerdo de nuestro descuido.
Y quizás fuimos cuidadosos en los componentes del experimento, en el equipo para protegernos, pero lo que nos falló fue un reactivo malo para esa mezcla. No lo sé. Todo puede pasar.

Lo que sí sé es que, ahora toca limpiar. Hay que limpiar todo lo que se embarró, se manchó, se salpicó. Hay que reparar lo que se pueda reparar, y comprar nuevo lo que haya quedado inservible. Y es aquí en donde queda también la persistencia de la memoria. Podemos comprar cosas nuevas, y usarlas como si nada hubiera pasado y seguir con los experimentos, pero nunca se nos va a olvidar por qué tuvimos que conseguirlo.

Pero lo mejor de todo es para qué lo tuvimos que conseguir. Pues, para empezar otra vez.