Tuesday, September 27, 2011

"Lie and deny. Sistematically."

Yo sé que "la mentira nunca es buena, mata al alma y la envenena". Pero cuando uno logra dominar esa arma de doble filo, es simplemente un placer exquisito ver a cuántos puede uno engañar.Procuro decir la verdad, y si ésta es desagradable, procuro también buscar la manera de comunicarla causando el mínimo daño al oyente.
Considero propio hacerlo así porque siento tener en cuenta la sensibilidad de la otra persona.Realmente uno nunca sabe cómo pueden reaccionar los otros. Es mejor evitar malentendidos. Hay personas que creen que es mejor soltar su opinión a tajadas (a veces hasta parece una crítica destructiva).

Yo prefiero el otro método porque no me gusta lastimar a las personas, menos con cosas tan lindas como las palabras(especialmente las mías). Considero injustificable la familiaridad y la "confianza" como razón para decir la verdad cruda. Eso déjenlo para debates y los necios.

Yo no soy necia. Tampoco soy loca, bipolar, maniática, histérica.

"Lie and deny. Sistematically" fue un "consejo" que me dio alguien alguna vez. Pero creo que funciona mejor en ciertas situaciones. Como las de la comida.

La semana pasada, después de mi actividad recreacional, fui a "cenar". Yo tenía hambre en una forma casi ridícula.Había comido a la 1 de la tarde, faltaba un cuarto para las 10, y no había tenido "refrigerio". Ergo, I WAS FUCKING STARVING.

Así que pido mi "cena". Cuando ésta llega, se veía bien, olía bien y sabía...uuuuhhh...ASQUEROSA. Cada bocado, cada mordida era una bocanada de cebo viejo taponeando mis papilas gustativas. Asco. Desagradable.
Supongo que la mesera me escuchó quejar y fue a preguntarme que si no me había gustado la comida. Muy escueta y tímidamente le dije que no me habían gustado mucho, que tenían "un sabor extraño", pero que quizás era porque estaba un poco fría. Punto. Seguí en mi rollo y al poco rato llega la mujer que supuse era la "chef" y me dice en tono reclamón de sorpresa: "¿!Qué no te gustaron las tapas!?". Y mi acompañante, con una gracia inigualable, dice mientras se jamba la 4ta tapa: "Dice que le supieron a carnitas viejas". Geez...thanks man.

¿A dónde me muevo? Después de soltar una risita y controlar el mínimo enojo. Procedí a explicar a la señora que seguramente el problema con sus tapas era yo, puesto que la persona que iba conmigo disfrutó de los copiosos (sarcasmo) 5 panecitos. Así que decidí pedir unas tapas vegetarianas. En este punto, mi hambre había bajado a más de la mitad. Yo sólo había comido 1 asqueroso panecito.

Llegaron pues las otras, que en cuanto las vi, tenían la PEOR presentación del mundo. Eran champiñones ¿molidos? ¿licuados? ¿hechos mousse? Yo no sé, pero eso parecía un cerotito. Y era color cerotito. Y sabían exactamente igual (a cerotito) a las tapas anteriores.Y fue así, con el mayor asco que me ha prendido y con la más pura hipocresía que jamás he mostrado a cualquier alimento, que comí sólo 3 de los panes con cerote. Los otros 2 hice que se los tragara la otra persona.

Me limpié la boca, los dedos, y bebí de un solo trago mi naranjada (sí, naranjada. Le doy un descanso a la cerveza). Cuando se llevaron el plato, me preguntaron que si éstas sí me habían gustado, tratando de enjuagar el mal sabor de boca con saliva, dije:"¡Ay síiiii! ¡Mucho mejor éstas que las otras! ¡Prefiero lo vegetariano!". Lies, lies, lies, lies, dirty, horrible, lies. La única ocasión en laque preferiría el vegetariano es cuando la carne está en pésimo estado (las tapas que pedí primero eran de camarón, el camarónyo tenemos una hermosa relación desde hace algunos años). En fin, pagamos, nos fuimos, y me dijeron una que otra verdad.

Sé que ésto probablemente haga que la gente dude de mí cuando realmente les diga la verdad y que les cueste más trabajo confiar en mí. Pero yo también confío en ellos, y ¡sorpresa! me llevo igual de grandes decepciones como ellos se las llevan de mí.
Mentí, en algo tan simple como la comida. Mentí porque me pareció ridículo decirle OTRA VEZ a la chef que sus tapas de champiñón sabían "a carnitas viejas". Disculpen, pero dejar de fumar me ha despejado la nariz y el paladar.

Tengo voz fuerte no para disparar verdades, sino para que me entiendan.
Y tengo ojos bonitos no para que los vean, sino para que los lean.

Thursday, August 11, 2011

Scar tissue that I wish you saw, sarcastic Mr. Know-it-all

"Let it go..." y "move forward." fueron los consejos que escuché el día de hoy.
No para mí, lo supe mientras involuntariamente invadí la privacidad de alguien
que seguramente tuvo un "heart break".

Cuando se trata del corazón, "let it go" y "move forward" son las palabras más inútiles que le pueden decir a uno.

Obviamente quien lo dice no tiene ni la más mínima idea. Porque ya todos sabemos que es más fácil decirlo que hacerlo. Esos que lo dicen alguna vez también han estado en la calle de la amargura por algún desengaño de amor. Todo apesta y nada parece estar bien. Es tan difícil encontrar la salida, un pedazo de algo para poder asirse. NADA.

Contrariamente a lo que piensen las personas, el tiempo tampoco lo cura todo. Quedan marcas, cicatrices, heridas de guerra. Unas más grandes y profundas que otras, que lastiman una que otra vez cuando hace mucho frío o se les aplica una gran presión. Existen también las pequeñas, que sólo quedan ahí para ser testigos de algo que pasó, nunca se nos va a olvidar cómo fue que obtuvimos ese recuerdo en la piel, aunque haya sido la mustia mordida de un hamster. Ahí está, no duele como las otras, pero está ahí.

Lo que hace el padre Tiempo es sólo atenuar y adormecer, pero nunca hará que se vayan. Y olvidar es algo muy feo. Olvidar hace que la memoria pierda sentido. ¿De qué sirve tener capacidad para recordar si voluntariamente queremos olvidar nuestras propias experiencias? Por más dolorosas que sean.

Todo eso va a nuestro conocimiento empírico. Yo preferiría que la ciencia se preocupara por buscar una cura para el mal de amores que una para el cáncer. La muerte del corazón en vida es la peor de todas. Y eso lo dice Oscar Wilde, y si él lo dice entonces debe de ser cierto. Además, todos hemos de morir. Eso es una constante invariable. Y es como dicen en Stranger than Fiction: "You will absolutely die. Even if you avoid this death, another will find you."
Así que, si me preguntan a mí, prefiero vivir sin el dolor y angustia del corazón roto, pues de todos modos mi cuerpo ha de sucumbir a algo.

Justo ahora recuerdo una canción que a la gente le encantaba que yo cantara cuando era niña, hablaba sobre un gato que se quedó sin gata y dice algo como: "...para curar el mal de amores, dijeron los doctores que no había salvación..." even then they were right...oh sí, es la canción del gato viudo, creo.

Una forma interesante de ver esto, creo, es intentar darle un matiz científico. Después de todo, no somos más que una mezcla de 13 elementos de la tabla periódica. Podemos tomar cada relación fallida o desamor como un pequeño experimento con las substancias que navegan felizmente en nuestro cuerpo. Si mezclamos mal los componentes, pues obvio vamos a tener un resultado catastrófico, ensuciador, asquerosón en el laboratorio. O quizás no son los componentes el problema. Medimos bien las cantidades, quizás lo que arruina todo el experimento es que no teníamos el equipo adecuado para manejar el experimento completo. Fuimos descuidados en nuestra protección y nos cayó sosa cáustica y ahora llevamos una cicatriz muy fea como recuerdo de nuestro descuido.
Y quizás fuimos cuidadosos en los componentes del experimento, en el equipo para protegernos, pero lo que nos falló fue un reactivo malo para esa mezcla. No lo sé. Todo puede pasar.

Lo que sí sé es que, ahora toca limpiar. Hay que limpiar todo lo que se embarró, se manchó, se salpicó. Hay que reparar lo que se pueda reparar, y comprar nuevo lo que haya quedado inservible. Y es aquí en donde queda también la persistencia de la memoria. Podemos comprar cosas nuevas, y usarlas como si nada hubiera pasado y seguir con los experimentos, pero nunca se nos va a olvidar por qué tuvimos que conseguirlo.

Pero lo mejor de todo es para qué lo tuvimos que conseguir. Pues, para empezar otra vez.

Thursday, May 26, 2011

La patata no se puede poseer.

Los 3 últimos meses han sido caóticos.

He tenido mis cumbres, que sólo tienen unos milímetros para apenas pisar, y por lógica, rápido me desplomo hasta el valle. Y los valles son muuuuuuuuy largos, y hay que caminarlos hasta subir la próxima montaña de cumbre estrecha.

Pero el lugar en el que me encuentro ahora es diferente. Estoy en un crucero de necedad, orgullo y soledad. Dice la gente que se tiene que luchar por lo que se quiere hasta conseguirlo. Eso me recuerda un poco a la constitución gringa, todos pueden perseguir la felicidad pero, ¿realmente la alcanzan? ¿o es que alcanzan apenas una colita de felicidad y con eso se conforman? No sé.

Tengo yo frases que me encanta decir, como "cuando te toca, ni aunque te quites; y si no te toca, ni aunque te pongas". En este momento siento que no me toca, ni aunque me ponga, levante la mano y grite como niño de primaria "YO, YO, YO, YOOOOO MAESTROOOO, YOOOOO". El "maestro" simplemente dice que NO.
Y me emputa. Me rete emputa. Le ruego y le ruego al maestro que me de una oportunidad de contestar esa pregunta que no me dejó contestar antes, y nomás me hace taruga.
Me confunde y me hace dudar si realmente quiero demostrarle algo. Me hace dudar no de lo que sé, sino de las ganas que tengo de probarle al mundo que sé algo más que los demás. No por arrogancia, sino porque, chingauuu...¡YA ME TOCA, COÑO!

A veces pienso que eso hasta parece egoísta.

Estoy muy consciente que por cada 4 defectos tengo 1 virtud, pero ¡aaaaaaah que virtudes las mías! Las personas que están conmigo viven muchas desgracias, pero cuando tienen la fortuna que yo les de una dicha, esa dicha opaca todo lo malo que yo
pueda causar. Es a veces una carga muy pesada. Y son contadas las veces que lo he advertido a las personas. 2 veces, de hecho. Una por persona.

Una de esas personas decidió aventarse. La otra, como decimos acá, "se echó pa'tras".
Ese asunto en particular es el que me trae a mi crucero. Porque a veces parece que quiere aventarse de nuevo, pero igual, vuelve pa'tras.
A menudo digo que no me gusta obligar a las personas a que estén conmigo. Y creo que nunca lo he hecho. Todos vienen y se van por convicción propia. Pero sí le pido al de arriba que nunca me los quite, que me los de así como yo los quiero, como yo lo pido.
No me había dado cuenta de la gran contradicción que eso representa.
Los demás verán que nunca les pido que se queden, pero jamás verán que lloro como magdalena cuando se van. Todos son "patatas" y es como dice Homero J. Simpson : "¿TU patata? La patata no se puede poseer..." No puedo poseer las patatas.
No importa lo mucho que las quiera conmigo. Las patatas deben de ser libres.

Pero ahora que lo pienso; sí, no puedo obligar y NUNCA obligaré a alguien a que se quede conmigo. Pero, PEEEEERO, sí puedo preguntarles qué es lo que quieren, y eso, incluye preguntarles si se quieren quedar conmigo.

Friday, May 20, 2011

Pre-maternal

Hace 8 meses ya que decidí empezar con esta cosa.
La verdad es que no encuentro el momento para que se acabe.
Esta experiencia de "maternidad" ha sido verdaderamente extenuante. No sólo por la cuestión del doble trabajo, sino porque tampoco cambié mucho mi modus vivendi.
Seguí tomando, fumando y dejé de fumar. Sólo me preocupé por cumplir lo más mínimo.
Ahora, ya se me hace laaaaaarga la espera, para poder 'ora sí que dar el último empujón. Uno más y ya.

Pero imaginen, cargar con ese bulto por ya 8 meses. Ya no es una simple bola. Ahora tiene piernas, brazos, pide moverse y que se le preste la atención necesaria, y más que necesaria, la atención debida, la justa, la que se merece.
Aunque piense que los que me echaron esta semillita no merecen ni la mitad de mi tiempo. Es más, ni un pedo se merecen.

Sin embargo, supongo que así es como deben de pasar las cosas. Uno no sabe qué le va a salir, y aunque hayas leído tooodos los libros al respecto, en cuanto estés ahí, frente a frente, teniendo que poner en práctica lo que sabes (lo que sabes en teoría, claro está). No es lo mismo. Ahora sí, si lo echas a perder, no hay vuelta atrás.

Ésto no es algo que yo quisiera hacer. Realmente haberme involucrado en todo este proceso de enseñanza me hace desear no volver a enseñar jamás. Es pesado, es tedioso, cansado; pero no por eso he de hacerlo mal.

Yo sola, con muy poco esfuerzo, me he creado una reputación. Ya sé, ya sé, eso suena muy pomposo y jactancioso, pero es cierto. No me ha costado trabajo, he sabido controlar el exterior para poder dejar que el interior sea un completo desmadre. Y es gracias a eso que las personas tienen cierto concepto de mí.

Pero, siendo fiel a lo que siempre he sido, un "mono loco y extraño", he de sacar esto, lo he de terminar, y espero (como sucedió la última vez) sorprender a más de uno y dejar orgulloso a sólo uno.

Así es, el sábado 28 presento un cochino examen para un cochino diplomado. La comparación con la maternidad fue algo que surgió hoy. Me pareció adecuada cuando me la señalaron. Porque efectivamente, llevo 8 meses cargando el bulto adentro. Tuve que leer montón de cosas para saber a qué me iba a enfrentar en el momento final, y todas esas cosas se te olvidan justo a la hora de los trancazos. Como siempre.

Pero ahí va la cosa. Y ese día, no importa que nos pongamos a parir chayotes, los vamos a sacar porque los vamos a sacar. Puedo decir que el cursillo es como mi hijo porque realmente a mí me ha costado, ha sido mi tiempo, ha sido mi dinero, mis desveladas, mis salidas temprano, y también me dio la oportunidad de conocer a personas increíbles. Una de ellas en especial. Alguien con quien simplemente congenié tan bien, que ahora me trepo con ella al "stage" cada vez que su banda va a tocar.

Durante este tiempo de "embarazo" viví meses increíbles, y dejé entrar a gente nueva a mi vida. Pero no todo es miel sobre hojuelas, están también los malos meses, los meses del final, en los que algunas de las personas que entraron simplemente tienen que salir. Y no porque no los quiera dentro, sino porque no se quisieron quedar.